Libertad a los presos políticos, cárcel para los genocidas

El Sindicato dePrensa de Buenos Aires reclama la inmediata libertad para los compañeros César Arakaki y Dimas Ponce, militantes del Partido Obrero detenidos por orden del juez Sergio Torres por su participación en la marcha del 18 de diciembre pasado.

Asimismo, reclamamos la inmediata libertad de los detenidos el 14 de ese mes, Juan Salomón Vallota, Sebastián Giancarelli, Esteban Rossano, Pablo Giusto y Diego Parodi, presos por orden del juez Claudio Bonadio.

En las movilizaciones en contra de la Reforma Previsional se registró un nivel de violencia policial alarmante contra manifestantes y personas que casualmente se encontraban en el lugar. Esa violencia se descargó con brutal saña contra reporteros gráficos y periodistas. En la primera de las jornadas hubo al menos 10 trabajadores de prensa heridos por la policía con balazos de goma. El 18 registramos al menos 23 trabajadores de prensa que se encontraban desarrollando tareas periodísticas y recibieron balazos de goma.

Los compañeros permanecen detenidos mientras que los policías que gasearon, dispararon, golpearon y detuvieron arbitrariamente se encuentran libres. Este grave atentado a las libertades democráticas está teniendo lugar en el contexto que se cumplieron ya dos años de prisión para Milagro Sala, que permanece ahora en prisión domiciliaria pero con serias restricciones, en virtud de la persecución política iniciada por el gobernador Gerardo Morales. Además de Sala, hay 6 militantes de la Tupac Amaru que permanecen detenidos arbitrariamente.

A esto se suma la persecución política contra opositores, como Héctor Timerman, impedido de seguir su tratamiento en el exterior, Carlos Zanini, Luis D´Elia y Fernando Esteche, encarcelados por Bonadio, que parece haberse convertido en el magistrado favorito del oficialismo.

Estas detenciones contrastan con la prisión domiciliaria que acaban de dictarle al genocida Miguel Etchecolatz, quien a diferencia de Milagro Sala no tienen ningún control, a tal punto que fue visto paseando por el centro de Mar del Plata sin esposas. No en vano las principales figuras del oficialismo, como el diputado Nicolás Massot, que viene él mismo de una familia de genocidas, insisten en reclamar la "reconciliación" cuando ni uno solo de los criminales de lesa humanidad se arrepintió ni brindó ninguna información sobre el destino de los 30 mil desaparecidos o de los al menos 400 bebes secuestrados durante la última dictadura cívico militar.

Por todo esto, exigimos libertad a los presos políticos y cárcel común y efectiva para los genocidas.

SiPreBA