Chiche Gelblung negrea y despide en Diario Veloz

Chiche Gelblung negrea y despide en Diario Veloz

Dos trabajadores del staff del portal Diario Veloz fueron despedidos por reclamar mejoras en las deplorables condiciones laborales y salariales que estaban sufriendo. Los trabajadores denuncian:

-Pago en negro y en cuotas del salario.

-Acumulación de siete meses de deuda salarial y de medio aguinaldo.

-Deuda de horas extras y de vacaciones.

-Retención indebida de aportes previsionales y de obra social ya descontados.

El ataque contra los derechos elementales de los trabajadores viene desde hace tiempo. La empresa que dirige Samuel “Chiche” Gelblung ha realizado innumerables promesas de regularización de los pagos de salarios y de la registración de los trabajadores que nunca cumplió.

La informalidad en la que se mueve el empresario llegó al punto de pagar el salario en cuotas y en lugares públicos como estaciones de subte.

Los trabajadores, cansados de esta situación, comenzaron a tomar medidas y a realizar quites de colaboración. La empresa respondió con apretadas. Como la situación no cambió, dos de ellos decidieron intimar a la empresa, la que respondió con los despidos.

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires exige el blanqueo de todos los trabajadores, el pago de todas las deudas salariales y de todo tipo y la regularización de las relaciones laborales en Diario Veloz.

Basta de empresarios precarizadores que no respetan las condiciones laborales y salariales. Violan el Estatuto y el Convenio y hambrean a sus trabajadores. 

Reproducimos a continuación el posteoque uno de los dos despedidos en su biiografía de Facebook:

“Chiche” Gelblung:

Ok. Esto no es fácil para mí. 

Escribo estas palabras con una angustia incendiaria que me sube hasta el pecho, por encima de la boca del estómago, en lo que debe ser un chakra, por lo que intuyo. O más bien imagino. Hoy me echaron de mi trabajo.

Sí. Este martes me despidieron de Diario Veloz, el portal de noticias dirigido por su propietario real aunque no figure como tal. Hablo específicamente de Samuel “Chiche” Gelblung. Claro, el famosísimo periodista de larga trayectoria que se arroga la autoridad moral suficiente como para lanzar en televisión abierta frases como “El salario dignifica” o “Con 10 mil pesos por mes no se puede vivir”.

Samuel “Chiche” Gelblung nos debe siete (7) meses y medio de sueldo a los redactores y editores de Diario Veloz, más parte del medio aguinaldo, cientos de horas extras y vacaciones. Muchísimo dinero. También le debe al Estado la plata correspondiente a las cargas sociales, las que nunca pagó por mí en los dos años completos que llevo en mi puesto. Claro, siempre estuve en negro. 

Jamás vi un recibo de sueldo.

Desde fines de diciembre, no sólo ya no trabajábamos en una redacción -debido a que la misma fue clausurada por la AFIP por irregularidades impositivas, por lo que cada uno comenzó a hacerlo  desde su casa y gastando sus propios recursos-, sino que incluso cobrábamos semanalmente y en mano pequeños porcentajes de nuestro sueldo en puntos diversos de la Capital Federal, ya sea en una estación de subte o una galería comercial. Donde el pasamanos no fuese tan evidente. Cada mes se pagaba poco más de la mitad de un sueldo, por lo que la deuda no hacía más que crecer.

La semana pasada, junto a una compañera -el resto eligió no tomar iniciativa alguna, asumo que por temor a ser despedido-, enviamos telegramas laborales a este afamado conductor y empresario para que nos aclare cuál era la situación y cómo íbamos a seguir, al tiempo que lo intimamos a que nos blanquee y nos pague lo que nos debe.

Esta mañana, temprano, recibí una llamada en la que se me aclaró que, tras tomar conocimiento de dicho telegrama, Samuel “Chiche” Gelblung decidió “desvincularme” del diario. Es decir, dejarme sin trabajo, y hacerlo en un contexto económico de clara vulnerabilidad social ¿Y por qué? Por reclamar lo que me corresponde. Lo que me pertenece. Lo que me y nos prometió pagar tras decenas de promesas rotas y bicicleteadas que duraron meses. Hasta que nos pudrimos. O, mejor dicho, hasta que nos pudrieron.

En estos dos años, sufrí y sufrimos no sólo esta estafa, sino que padecimos destratos y actos de desconsideración varios. Y dos de nosotros dijimos basta.

Pese a lo traumático y lo fatalista de esta situación, me siento liberado. En un duelo, pero sin ataduras.

Me siento digno. Algo que no me pasaba hacía muchísimo tiempo. 

Les pido y les agradezco de antemano a mis colegas (más me gusta llamarlos compañeros) que nos den una mano en la difusión de esta injusticia, una de las tantas que vivimos los trabajadores de prensa en el último tiempo; donde el vaciamiento, los despidos y la precarización laboral circulan como moneda corriente.

Y salud por los periodistas de Télam que vuelven a sus puestos de trabajo. Saber que los compañeros de SiPreBA que los apoyaron y los abogados que los asesoraron están de nuestro lado, es algo gratamente confortable. 

También pido que si alguien me puede mandar un centro, más no sea comentarme de alguna búsqueda laboral, por favor lo haga. No pienso alejarme del oficio más lindo del mundo.

Jamás. 

Y ahora menos que nunca.”